Dato
consiguió controlar la crisis general de 1917 con
el apoyo del ejército y el de la burguesía
y consiguió formar un nuevo gobierno en 1917. A
pesar del apoyo que obtuvo, se demostró la incapacidad
del régimen para aplicar las bases sociales. Además,
se agudizó la crisis económica, lo que provocó
un clima de tensión agravado por la guerra de Marruecos.
Todos estos hechos condujeron a la quiebra de la monarquía
parlamentaria.

Las Juntas de Defensa instigaron la dimisión de
Dato en octubre 1917 y el Rey propuso la creación
de gobiernos de concentración. Por primera vez
se consiguió romper el bipartidismo pero esta alianza
liberal- conservadora con los regionalistas solo era un
intento por intentar mantener el bloque dominante ante
el peligro revolucionario.
Estos gobiernos llevaron a cabo reformas, como las del
liberal García Prieto que intentó controlar
el ejército con subidas de sueldo o las del gobierno
de Maura de 1918, que, con el regionalista Cambó
como Ministro de Fomento impulsó la agricultura,
las obras públicas, los ferrocarriles y el desarrollo
cultural. Ante el fracaso de los gobiernos de concentración
se volvió al turno pacífico de los partidos
políticos.
Este fracaso se constata en que hubo trece gabinetes de
gobierno entre 1918 y 1923. Gracias al apoyo que disponían
los militares del Rey Alfonso XIII (quién lo consideraba
el medio para mantener el sistema), estos forzaban cambios
gubernamentales según sus intereses.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial se intensificó
la crisis económica, lo que provocó una
conflictividad social, radicalizada por la influencia
de la Revolución Rusa de 1917. El descontento de
los obreros fue dirigido por los sindicatos. La UGT, minoritaria,
se extendió en este periodo, mientras que la CNT,
con un mayor número de afiliados era hegemónica
de Cataluña. La acción sindical se vivió
tanto en el campo (principalmente en el andaluz) como
en los centros industriales. En Andalucía por las
malas condiciones de los agricultores se creó un
movimiento reivindicativo inspirado en la revolución
rusa, por lo que este período se conoce como el
trienio bolchevique.
Barcelona fue el principal foco de violencia principalmente
por la fuerza de la CNT. El conflicto empezó en
1919 con huelga general iniciada en la empresa de electricidad
La Canadiense, con lo que se consiguió la jornada
laboral de ocho horas. Sin embargo, la oposición
patronal se opuso cerrando empresas y creando una milicia
privada (los sometent) e incluso contrataron pistoleros
para enfrentarse a los dirigentes sindicales. En 1921
de aprobó la Ley de Fugas, que permitía
matar a los detenidos que intentaran escapar, con lo que
se asesinó a muchos dirigentes obreros.

La ocupación española del protectorado de
Marruecos estaban resultando una operación difícil
y costosa para el ejército, además las condiciones
montañosas, mal comunicado y con la presencia de
tribus no ayudaron.
En 1920 se sublevó a una de las cábilas,
lideradas por Abd-el-Krim. La operación terminó
en la derrota española de Annual (1921), murieron
12.000 soldados y se perdieron posiciones en torno a Melilla.
La derrota creó un clima de malestar en la opinión
pública, donde se acentuó el descontento
hacia el sistema y las criticas contra los militares,
los políticos y el Rey. Como último intento
por salvar el sistema constitucional se creó un
gobierno de concentración, presidido por el general
García Prieto (1922) con la intención de
reformar la Constitución. Sin embargo, el ejército
puso fin a la Restauración mediante un golpe militar.